El efectivo es un bien físico, lo que significa que debe moverse de un lugar a otro con el mismo cuidado con el que se mueve cualquier otro objeto de valor.

Esto nos obliga a pensar en cómo mover y utilizar el efectivo de formas similares a cómo mover la mercancía. En otras palabras, también existe una cadena de suministro para el efectivo: la cadena de efectivo de retail.

No existe un sector en el mercado con mayor experiencia en gestión de cadenas de suministros que el de retail. El firme control de la gestión de las cadenas de suministro, junto con la búsqueda constante de la mejora continua, han transformado la forma en la que operan los principales minoristas.

Para sacar el máximo provecho del uso del efectivo, los minoristas deben ser capaces de optimizar su movimiento en la cadena de efectivo de retail para, así, obtener beneficios con mayor rapidez, eficiencia y seguridad.