Bankia, S.A. es el nombre de la institución financiera española que nació de la fusión de los negocios bancarios de las siete cajas de ahorro que la precedieron.

Bankia quería renovar su parque de dispensadores y recicladores de efectivo. Con su antiguo parque de equipos, Bankia no tenía otra opción que confiar en las compañías de transporte de fondos para llevar a cabo los procesos de gestión de efectivo de sus sucursales, una tarea que ocupaba mucho tiempo y era costosa.

Asimismo, Bankia lanzó un nuevo concepto de sucursal: la "oficina ágil", que permite a los clientes realizar transacciones en efectivo o consultas por la tarde o antes del horario de trabajo normal. Este nuevo modelo de sucursal permite realizar operaciones rápidas y eficaces, y mejorar la atención al cliente.

Con la nueva estrategia, Bankia también apuntaba a cambiar su modelo de negocio, para combinar el modelo de sucursal "ágil" con el de sucursal tradicional, centrado en la actividad de la banca comercial y privada.

Para cubrir sus necesidades de gestión de efectivo, Bankia debía equipar sus sucursales con una solución que le ofreciera funciones de autenticación de billetes considerablemente mejores, un mayor rendimiento y la capacidad de reducir los costes operativos, y que fuera capaz de optimizar los niveles de efectivo en la sucursal y reducir la necesidad de transportarlo; todo ello en un mismo dispositivo compacto que pudiera implementarse en la sucursal.